Ley de Convivencia Escolar

Desde el viernes 15 de marzo la convivencia escolar, los derechos humanos y la formación ciudadana cuentan con la ley por la cual se crea el ‘Sistema Nacional de Convivencia Escolar y Formación para el Ejercicio de los Derechos Humanos, Sexuales y Reproductivos y la Prevención y Mitigación de la Violencia Escolar’, al ser sancionada por el presidente de la República, Juan Manuel Santos.
Esta ley crea una ruta de atención en casos de violencia y un sistema nacional único de información para reportar estos casos de violencia y de embarazo en adolescentes, y da la posibilidad de brindar incentivos a quienes cumplan las exigencias y expectativas de la convivencia, así como imponer sanciones a quienes no lo hagan.
Con esta ley, el Gobierno Nacional crea mecanismos de prevención, protección, detección temprana y de denuncia ante las autoridades competentes, de todas aquellas conductas que atenten contra la convivencia escolar, la ciudadanía y el ejercicio de los derechos humanos, sexuales y reproductivos de los estudiantes dentro y fuera de la escuela.
La ley indica además la ruta para fortalecer las estrategias para prevenir la deserción escolar, la cual es causada en buena medida por la violencia escolar y el embarazo en adolescencia. Precisamente, en éste último aspecto, Colombia es hoy uno de los países de América Latina con más altos índices de embarazo en adolescentes, con un 19,1% de estas jóvenes entre 14 y 19 años; la mitad de ellas abandonan la escuela para dedicarse a la maternidad.
Tomado la página oficial del Ministerio de Educación Nacional de Colombia
CONOZCA LA RUTA DE ATENCIÓN INTEGRAL PARA LA CONVIVENCIA ESCOLAR:
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Fortaleza y Equilibrio emocional en nuestros niños

Tomado de: Las cebras salen

Cuando hace años se crearon las escuelas, uno de los objetivos era enseñar a los niños a leer y a escribir. Era una tarea que no se podía confiar exclusivamente a las familias, porque algunos padres no sabían leer ni escribir; o no disponían de tiempo porque tenían que trabajar.

Hoy en día es evidente que tenemos que saber LEER LA VIDA, LEER LAS PERSONAS, LEER LAS EMOCIONES, y escribir nuestro propio destino. Y este aprendizaje no se puede relegar solo al ámbito familiar, porque hay padres que no saben, o padres que no lo valoran ni lo consideran importante. Es por eso que hace falta la voluntad de incluir sistemáticamente el trabajo de la fortaleza emocional, de las EMOCIONES, en el colegio. Decir que, en algunos centros educativos, ya se hace.  Y eso es algo FANTÁSTICO.

Los padres, desde casa, podemos hacer mucho trabajando algunos aspectos para potenciar estas habilidades en nuestros hijos. El psicólogo Tomás Navarro nos da pautas muy interesantes en el programa A punto con La 2.

Podemos enseñarles a LEER LAS EMOCIONES propias y ajenas:

Nos pone como ejemplo la foto de una novia en el día de su boda, que está llorando emocionada, de felicidad. Un niño pequeño, que está en esa boda con sus padres, pregunta: “¿Por qué llora la novia?”, y la respuesta que recibe de su padre es: “No le pasa nada”.

¿Qué es lo que ese pequeño acaba de aprender? Pues que por llorar, no pasa nada. El día de mañana alguien puede abusar de un niño: haciéndole bullying, maltratándole, dándole una patada,… el niño maltratado llora, y no pasa nada. No ocurre nada por llorar.

Si incorporamos a nuestro día a día el enseñar a nuestros hijos el que puedan leer las emociones reales, serán adultos que podrán expresar sus emociones de manera constructiva: yo puedo estar enfadado, pero no tengo porque traspasarte a ti mi enfado; puedo darme cuenta de que estoy enfadado, gestionarlo y relacionarnos de una manera más sana. Todo esto se consigue a partir de saber leer las emociones propias y ajenas.

Podemos enseñarles la capacidad para AMAR, AMARSE y SER AMADOS:

Enseñarles a que se amen, a que amen y a que se dejen amar.

Cuantos problemas se habrían ahorrado si nos hubiesen enseñado que amar (el amor de pareja, el amor romántico) no es lo mismo que depender o que admirar.

Cuántas parejas tienen problemas porque una parte admira a la otra. Llega un momento en que esta magia se rompe. Acaba esta admiración por haber ganado en seguridad, o porque la otra parte se ha caído del pedestal, y en ese momento llega el desastre. La realidad es que esta pareja en ningún momento se ha querido. Uno protegía y el otro admiraba. Esto NO ES UNA RELACIÓN DE AMOR, es una relación de dependencia.

Por otro lado está la AUTOESTIMA: amarse a uno mismo. Un niño que se ama, que es capaz, que tiene seguridad, que puede afrontar diferentes retos,…  ¿Dónde lo aprendemos? ¿Quién nos lo enseña?

Podemos enseñarles a PERSEVERAR ante la ADVERSIDAD:

A los niños no se les puede llevar siempre en una burbuja. En la vida hay adversidades, vamos a encontrar dificultades y tenemos que poder perseverar en ellas y hacerles frente. Si las entrenamos podremos gestionarlas.

Podemos enseñarles HABILIDADES DE AFRONTAMIENTO:

Son habilidades que nos permiten ganar en valor y en seguridad, que nos ayudan a esforzarnos para hacer las cosas mejor. Sin esfuerzo no se consiguen grandes cosas, se consiguen cosas mediocres. Es importante trabajar el esfuerzo y no rendirnos de inmediato ante un reto porque lo encontremos difícil.

Podemos enseñarles la capacidad para AUTOMOTIVARSE:

Nuestros hijos no siempre van a encontrar a alguien que les diga: “qué guapo que eres”, “que listo”, “que bien juegas a fútbol”,… Han de ser ellos capaces de automotivarse, porque del exterior normalmente viene lo contrario: desmotivación, palos en las ruedas,… Si una persona es capaz de automotivarse tendrá mejores logros a lo largo de su vida.

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